Si buscas en internet “cómo hablar en público”, te encuentras con miles de tips: dónde poner las manos, cómo abrir el pecho, cuántos segundos mirar a la audiencia, qué sonrisa usar para transmitir confianza.
Y no es que esos consejos estén mal… pero ninguno toca el lugar donde realmente nacen la seguridad, la conexión y la calma.
Porque nadie te dice qué hacer cuando, a pesar de aplicar todo al pie de la letra, aparece ese vacío en el estómago.
Ese microsegundo justo antes de hablar en el que tu mente te juega una mala pasada:
“¿Y si se me olvida todo?”
“¿Y si la voz me tiembla?”
“¿Y si no conectan conmigo?”
Estos miedos no se resuelven acomodando las manos. Nacen adentro. Y solo se transforman desde adentro.
En Casa Gestal, estamos convencidas de que hablar en público es un acto profundamente humano, donde lo más importante no es lo que haces… sino desde dónde lo haces.
Puedes tener la mano perfectamente ubicada a 45 grados, la postura impecable y la sonrisa aprobada socialmente, pero si internamente estás tratando de calmar un huracán, nada fluye. Acá te compartimos 2 ideas prácticas para que empieces a entrenar tu habilidad para hablar en público.
- Escúchate tú primero
La seguridad aparece cuando te das un momento para escucharte:
¿Qué emoción traes hoy?
¿Dónde la sientes en el cuerpo?
¿Qué necesitas para estar presente?
Tu cuerpo no necesita que lo ignores. Necesita que lo incluyas.
2. Conecta con la intención, no con la perfección
Las personas no conectan con discursos perfectos. Conectan con intenciones
claras. Antes de hablar, pregúntate:
*¿Para qué quiero hablar?
*¿Para informar? ¿Para inspirar? ¿Para acompañar? ¿Para abrir una
conversación?
Cuando hablas desde la intención, tu energía cambia. La perfección deja de ser la
meta. La conexión empieza a aparecer sola.
Nuestro Entrenamiento Intensivo del 8 y 9 de febrero de 2026 se enfoca en lo
que los manuales no enseñan: «cómo encontrarte contigo para que la seguridad
no sea una fórmula, sino un estado real»
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